Suplemento al derrotero dado para propagar la Vacuna
| Date | |
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| Estado | Transcrito |
| Folio | 392 - 393 |
| From (Remitente) | Francisco Xavier de Balmis |
| Place | Madrid |
| Summary | Modificación del derrotero presentado anteriormente |
| To (Destinatario) | Josef Antonio Caballero - Ministro del Despacho de Gracia y Justicia de España e Indias |
[392]
Suplemento al derrotero dado para propagar la vacuna desde la América Septentrional a la Meridional y a las Islas Filipinas.
Como para que se verifique la propagación de la vacuna con la brevedad posible, en tantos y tan remotos puntos sea preciso se ocupen con la mayor actividad todos los empleados en esta expedición, y considerando que Verges es imposible haya conseguido la empresa que se propuso de llevarse el fluido vacuno fresco se hace indispensable se lo proporcionemos con la mayor presteza; y puede emplearse en propagarlo en todo el Virreinato de Santa Fe, lo que puede verificarse fácilmente con solo variar un poco el derrotero primero, es decir que en vez de pasar desde México y Acapulco por el Mar del Sur al Perú, retroceder desde México, Veracruz, a la Habana.
De este puerto debemos dirigirnos a la Guaira, y Caracas, y de aquí por Cartagena, Río de la Magdalena a Santa Fe.
Habiendo dejado a Verges la buena semilla vacunal, continuará la expedición dirigiéndose a Popayán, y como esta ciudad dista poco de la costa será fácil se propague a todo el Chocó.
[392v] De Popayán se continuará al Perú por Almaguer, San Juan de Paytos, Villa de San Miguel de Ibarra hasta Quito; desde esta capital, y continuando al sur por Cuenca, Loja, Valladolid, Jaén, etcétera. Es muy sabido cuán fácil será propagar la vacuna a Guayaquil, y a todas sus provincias, como tan inmediatas al mar, sin necesidad de arribar luego a esta costa.
Caminando después por Chachapoyas se va a Lima, desde donde con mucha facilidad se propaga en todo este virreinato.
No hay ninguna dificultad en pasar desde lo interior de este reino al de Buenos Aires, caminando por Huarochirí, Jauja, Huamanga, Cuzco, Chucuito, la Paz, Oruro, La Plata, San Miguel del Tucumán, Santiago del Estero, y Córdova del Tucumán, en cuyos tránsitos se pasa por lo interior de la América más poblada, se deja conocer hasta qué punto se puede extender la vacunación.
Desde Córdova del Tucumán, en consideración a que el reino de Chile es uno de los más [393] azotados de la plaga de viruelas, pues solo en una epidemia pasaron de cien mil las víctimas que sacrificó. Conviene que en este punto haya una separación de individuos de la expedición, que los unos temen el camino trillado de Buenos Aires, y otros el de Chile, los primeros después de concluido este virreinato podrán pasar al Paraguay, y volviéndose a Buenos Aires, regresaran a España por el Río de la Plata, embarcándose en Montevideo.
Los individuos de la expedición destinada a Chile, se dirigirán desde Córdova del Tucumán a San Luis de la Punta, Mendoza, y Santiago de Chile, y desde aquí hasta la Concepción de Chile.
De vuelta a Santiago, puede la expedición pasar a Valparaíso para embarcarse, y continuar su viaje por la costa con intervalos de pequeñas navegaciones, seguirá a Coquimbo, Copiapó, Arica, Ilo, hasta Lima, de aquí a Trujillo, y Guayaquil si se quiere, aunque no hay necesidad, por haberse propagado la vacunación en Quito como tan inmediato: continuando desde a Panamá se propaga en esta provincia, [393v] y pasando luego a Chagres (puerto en la parte norte del istmo) seguir a Portobelo, desde donde por La Habana podrá volver a España.
Se notará que el reino de Guatemala, ha quedado sin vacunar, lo que podrá verificarse bien sea por México, o desde Panamá.
La expedición a Filipinas se emprenderá en Acapulco, aprovechando la oportunidad que presenta la salida de La Nao, por el mes de Marzo del año próximo, a cuyo fin deberá quedarse un ayudante acompañado de un practicante y enfermero para cuidar de las vacunaciones de los niños durante la navegación, los que podrán sacarse de la Casa de Expósitos de México, y con este procedimiento se ve que casi con la mayor seguridad apenas queda de los establecimientos del Rey, de ambas Américas, y Asia, en donde no se propague, el precioso descubrimiento de la vacuna.
Sin embargo de cuanto queda dicho nada se practicará que no sea de acuerdo y aprobación de los virreyes.